La verdad es que nuestro titular podría haber sido un poco más claro y preguntar directamente si es posible preparar nuestro cuerpo para la Navidad y todo lo que se nos viene encima durante las próximas semanas en términos alimenticios. Porque no se trata solo de que estaremos comiendo bastante más de lo que comemos habitualmente: además, serán alimentos más calóricos, más ricos en azúcares, menos sanos y, en la mayoría de casos, acompañados de bebidas alcohólicas.
Lo más adecuado sería buscar trucos para evitar, precisamente, esa ingesta tan excesiva durante tantos días seguidos. Pero, como sabemos que es inútil resistirse, preguntarse si podemos preparar el cuerpo para que esos episodios puntuales tengan menor impacto tiene toda la lógica del mundo. Y, efectivamente, sí podemos actuar de forma estratégica sobre el ejercicio, la alimentación y los hábitos cotidianos, tanto antes como durante las fiestas, para mejorar la respuesta metabólica y reducir las consecuencias indeseadas.
Presta atención que a continuación te contamos algunas medidas prácticas y realistas que te ayudarán a preparar tu cuerpo para la Navidad.
¿Cómo podemos preparar nuestro cuerpo para la Navidad?
1.- Preparación física y entrenamiento
Una de las formas más efectivas de preparar nuestro cuerpo para la Navidad es, en las semanas previas, aumentar de forma planificada la actividad física.
Por ejemplo, aumentar el entrenamiento de fuerza —al menos dos o tres sesiones semanales— preserva o incrementa la masa muscular, elevando el gasto energético en reposo y amortiguando la acumulación de grasa cuando hay exceso calórico.
Complementar el entreno con una o dos sesiones de ejercicio cardiovascular moderado y, si tu nivel lo permite, una sesión semanal de intervalos de alta intensidad (HIIT) ayuda a mejorar la capacidad oxidativa y la regulación de la glucosa.
Y cuando estés inmerso/a en esos días de celebración, incorporar caminatas después de las comidas y mantener cierta actividad diaria ayuda a quemar calorías adicionales y favorece la digestión sin interferir con el disfrute social y los quehaceres propios de esta época en familia.
2.- Estrategias nutricionales y comportamentales
Desde la alimentación, mejorar la calidad dietética antes y durante las fiestas reduce la respuesta metabólica adversa. Por ejemplo, unas semanas antes de que comiencen oficialmente los excesos navideños, prioriza las proteínas magras, las verduras ricas en fibra, las legumbres y las grasas insaturadas. Por otro lado, limita el consumo de azúcares añadidos y ultraprocesados.
Aumentar la proporción de proteína y fibra en snacks mejora la saciedad y protege la masa muscular. Y esto es algo que puedes aplicar durante las fiestas y así, antes de una comilona, tomar un pequeño tentempié proteico y fibroso te ayudará a reducir la ingesta impulsiva.
Otros pequeños trucos son comer despacio, masticar y conversar para reducir el consumo excesivo. Y modera el alcohol que, además de aportar calorías “vacías”, baja la inhibición, favoreciendo elecciones menos saludables y abriendo la puerta a los famosos atracones.
3.- Hábitos complementarios
No subestimes el papel del sueño y la gestión del estrés: la privación de sueño incrementa hormonas que elevan el apetito y la preferencia por alimentos densos. Mantén horarios de sueño regulares, aplica técnicas sencillas de relajación y evita compensaciones extremas (ayunos prolongados o dietas de choque).
Mantener actividad cotidiana —usar escaleras, paseos breves— ayuda a compensar el exceso energético. Ojo, que si padeces enfermedades metabólicas o tomas medicación, debes consultar a un profesional antes de cambiar tu actividad o dieta.
Conclusión
No es posible adelantarse para suprimir por completo los efectos de ingestas puntuales, pero preparar el cuerpo con ejercicio planificado, buena calidad nutricional y hábitos saludables reduce la factura metabólica y permite vivir las fiestas con más bienestar y menos remordimientos.
Así que ya lo sabes, preparar nuestro cuerpo para la Navidad es posible y en Fitness & Coach podemos ayudarte. Tan solo tienes que comentarlo a tu entrenador personal y nutricionista en Madrid para que planifique tus entrenos pensando en las próximas fiestas. Y recuerda, que a pesar de lo inevitable, en tu mano está lamentar en enero los excesos de diciembre.